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Muralla Interna del Cementerio de Guadalupe

Se ubica al interior del cementerio de Guadalupe, a su entrada y con una barrera vegetal que le oculta del exterior.

Por sus grandes proporciones, se impone al entorno circundante caracterizado por una disposición cuadricular colmada de mausoleos y sepulturas.

Su composición platica se adapta perfectamente a las características ambientales del lugar.

La muralla interior del cementerio fue destinada para proteger las fosas comunes.

Desde el 8 de mayo de 1830 el Poder Ejecutivo había autorizado a construir cementerios “campestres y lazaretos” acordándose el 8 de mayo del mismo año la del cementerio de Guadalupe por suscripciones voluntarias y fondos propios.

Como los leoneses se negaban a enterrar sus muertos en dicho cementerio, encerrado con cercas de alambre, se levanto un alto y largo muro de gran espesor, de piedra cantera y en propio centro del terreno, con un sinnúmero de nichos para que se depositaran en ellos los cadáveres.

Fue inaugurado en 1834 y eregido por el Dr. Francisco Mateo Lacayo.

La muralla es de estilo neoclásico, formada simétricamente por un cuerpo principal de gran altura y unos muros ciegos a ambos lados que le dan continuidad hasta los extremos donde se levantan las fosas comunes agregadas y orientadas hacia el sur.

El cuerpo principal conserva los vanos de acceso con arcos de medio punto, jerarquizándose el centro por sus grandes dimensiones y ubicación arranca con un basamento de gran proporción combinando el orden toscano de las columnas adosadas con los jónicos rematados por un pequeño tambor con cúpula.

La muralla tiene nichos en su costado sur.

Materiales y Sistemas Constructivos

Construida con sillería y argamasa, las bases de las columnas y la estructuración de los arcos son de ladrillo.

Museo Archivo Rubén Darío

El inmueble está en una esquina abre la calle Real entre edificios de similares características

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