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La cantidad de vida salvaje (entre los que se cuentan los mosquitos) en el refugio es sorprendente; no menos de 389 especies de pájaros han sido observados y entre febrero y abril decenas de miles de especies migratorias vuelan en espectaculares concentraciones.

Los Guatuzos contiene una densa población de cocodrilos, caimanes, cerdos salvajes (jabalíes), jaguares y monos.

Las aguas de la región son también hogar de una rara y ancestral especie de pez llamado “gaspar” (Actractoseus tropicus), una reliquia viviente de la era Jurásica, con una especie de armadura y con grandes mandíbulas y largos dientes que utiliza para devorar otros peces, cangrejos y pequeñas tortugas.

Apenas a 15 minutos de San Carlos, en lancha o bote sobre el río Frío (en la ruta acuática que une San Carlos con la vecina población costarricense de Los Chiles), la Reserva Esperanza Verde ha construido el Centro de Interpretación Ambiental Konrad Lorentz, de donde parten senderos para adentrarse entre los marjales y el bosque lluvioso mejor conservado en la zona de San Carlos.

La Reserva es el mejor lugar dotado además con observatorio ornitológico para apreciar la avifauna del río, de la selva y estudiar al mismo tiempo los ecosistemas ribereños, palustres y de ciénaga, dentro de una superficie de 4,000 hectáreas.

En el bosque lluvioso de la Reserva Esperanza Verde han sido identificados más de 200 especies de aves no solamente acuáticas: zancudas y palmípedas, residentes y migratorias, sino también otras como las loras y los chocoyos (psitácidas). Entre los mamíferos abundan los monos, venados, tepescuintles, armadillos, nutrias o “perro de agua”, y otros.